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Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas
29 de Enero de 2009
Juegos de video hechos en Argentina
Para producir y comercializarlos, distintos actores del sector conformaron la Comunidad de Desarrolladores de Videojuegos de Santa Fe (CoDeViSa). Productores, programadores, diseñadores, músicos y sonidistas, apuestan a la creatividad en un mercado altamente competitivo. A nivel mundial, para 2009 las ventas de software de videogames se estiman en 15 mil millones de dólares.
Los videojuegos revolucionaron la industria del entretenimiento y Santa Fe no quiere quedar afuera. A fin de producirlos y comercializarlos, emprendedores formaron CoDeViSa, una “cooperativa” que apunta a crear, producir y vender videogames.
La comunidad reúne a interesados en los juegos de video para interactuar, conocerse y generarlos; esto incluye personas dedicadas a la producción, la programación, las artes gráficas, la música y el sonido.
“Los negocios y los juegos se combinan trabajando en función de lo que la gente quiere para divertirse. Hoy es la industria más grande del entretenimiento a nivel mundial, porque el volumen de dinero que mueve supera al de la música y el cine juntos. En 30 años se desarrolló más que la cinematografía en 100”, explicó Luciano Vairoli, miembro de CoDeViSa.
El Gabinete de Emprendedores de esta facultad, junto con el gobierno de la provincia y la municipalidad, brinda apoyo a este grupo para promover la actividad en la región.
Creatividad y trabajo en equipo
Vairoli sostiene que para impulsar a nivel local un negocio como éste, y que además compita con otros mercados, el ingrediente primordial es la creatividad, porque en Argentina no sirve, como sucede en India o China, crear trabajos en masa, sino que es preciso realizar desarrollos creativos y puntuales que se dirijan a la calidad final.
A diferencia de Estados Unidos, donde hay gente a la cabeza de los proyectos que le indica al resto de los desarrolladores lo que debe hacer, en Argentina la intención es trabajar poniendo acento en la interacción que se produce entre todos los que forman parte de la creación del producto, sea un programador o un artista, ya que lo importante es la visión de equipo.
“Existe un lugar para todos, pero sí o sí te tienen que gustar los videojuegos, porque quien trabaja en esto no tiene que ser un tirador de códigos o alguien que copia dibujos. Debe poner creatividad, porque el juego que vendemos debe tener ese plus. Si el interesado tiene 15 o 17 años y está empezando, tiene la ventaja que no tuvimos nosotros de encontrar un camino con gente que lo está recorriendo. Si es ingeniero en sistemas y le gusta el tema, también puede meterse. Hay posibilidades para quienes son dibujantes, guionistas, sonidistas o músicos”, aseguró.
Mercados
Según afirmaron los jóvenes empresarios, hoy es mucho más democrático vender videojuegos, porque antes había que firmar con grandes empresas para que los productos lleguen en cajas a los consumidores. Desde hace algunos años existen canales de venta alternativos a través de internet, avance que posibilitó un mercado más económico y de buena calidad.
Sin embargo, señalaron que las ventas on line en Argentina y Latinoamérica son extremadamente bajas debido a la piratería. La excepción es México, que tiene una buena regulación y, por lo tanto, es una excelente opción de negocios. Los desarrolladores apuntan también a mercados como los de Estados Unidos, Europa y Japón.
La fábrica de videojuegos
Luciano Vairoli indicó que emprender la creación de videojuegos conlleva una serie de decisiones conjuntas: “Sabiendo la tecnología disponible presentamos una idea, debatimos sobre ella, charlamos un rato largo y todo eso se lleva al papel. En ese proceso, el videogame va tomando forma cuando el programador tiene más lineamientos para seguir trabajando y el artista ya tiene una idea para tirar los primeros bocetos. Después de rever todo, se analiza la parte tecnológica, vemos los tiempos de desarrollo y se comienza con el juego en sí”.
“Un juego puede ser malo gráfica o técnicamente, puede no tener música, pero si es divertido la gente va a jugar”, aseveró. Asimismo, “por ahí el juego es difícil de vender, pero puede pasar que te llevó un mes hacerlo, lo publicás gratis en internet y es algo que te puede ayudar a venderte mañana. Lo más importante es que sea divertido, innovador, que no te dé lo mismo jugar a ese juego que a otro. Después se puede mejorarlo, tecnológicamente, ponerle música, sonido o el arte visual”, culminó Alejandro.
prensa@unl.edu.ar
Prensa Institucional UNL
Dirección de Comunicación
Universidad Nacional del Litoral
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