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Instituto de Ciencias Humanas
14 de Mayo de 2012
Ser niños hoy: un debate sobre el concepto de infancia
La primera etapa del proyecto se basó en la indagación a agentes del sistema educativo. El objetivo es incluir las opiniones de los padres y de los niños para poder entender las diferencias y similitudes. La visión idealizada del “niño de antes” y la presencia de las tecnologías, aparecen como dos aspectos a tener en cuenta por la escuela para “favorecer procesos de pensamiento crítico”.
La infancia es una construcción social, histórica y política. Su cultura es atravesada por aspectos psicológicos, biológicos y pedagógicos, tanto como por el consumo de tecnologías, indumentaria, alimentación, entre otros bienes simbólicos. Estos factores vuelven necesaria la actualización de la mirada respecto de la niñez como base del desarrollo del pensamiento. Por este motivo, investigadores indagan en la construcción de significados respecto del concepto de infancia en la actualidad.
La investigación, que se realiza en centros urbanos de clase media de la región de Villa María, se enmarca en variables socio-culturales, psicológicas y pedagógicas y se sostiene en una definición de la infancia “en plural”, ya que los investigadores consideran que “no es lo mismo el niño que tiene que desarrollarse en un contexto marginal que aquel que crece en una clase media-alta”.
La primera etapa, desarrollada durante 2011, confirma en parte la hipótesis inicial que plantea que “las representaciones de criterios educativos que tienen los adultos, maestros y familia se encuentran en crisis frente a las nuevas modalidades culturales por las cuales atraviesa la infancia, lo que lleva a pensar que los dispositivos existentes no son eficaces para abordarlas”.
Mercedes Civarolo, directora de la investigación, explica a Argentina Investiga que las primeras indagaciones sobre cuál es la representación del concepto de la infancia en la actualidad se hicieron a docentes, gabinetistas y directivos de instituciones educativas; y éstas continuarán con la exploración de otros grupos de adultos, como los padres, con el objetivo de realizar un estudio comparativo y determinar el grado de similitud o diferencias con las respuestas obtenidas entre los educadores.
“De existir una diferencia sería dificultoso a la hora de llevar adelante la educación por parte de la familia, como socialización primaria, o por parte de los educadores, como socialización secundaria. ¿Cómo es posible que podamos educar juntos si se entiende de distinta manera la infancia? Hablamos de una brecha entre lo que piensa la familia y lo que piensan los educadores”, describe la especialista.
Los investigadores reconocen que la voz que menos se escucha es la de la infancia. Por esta causa, y en una tercera instancia, trabajarán con niños de 5 a 12 años para ver cómo piensan ellos y cruzar los datos con los grupos de adultos.
La mirada de los educadores
El concepto de infancia sufrió cambios y los investigadores buscan entender cuáles fueron y de qué manera pueden entenderlo los adultos. Consultada acerca de la visión que tienen los educadores, Civarolo aclara que no es unívoca y que se basa en “una representación idealizada, ingenua y romántica de la infancia; se los encuentra un tanto confundidos en torno a lo que está ocurriendo”.
A raíz de ello, el equipo analiza las derivaciones didácticas en el aula. “Los datos muestran que los educadores hablan muy bien del niño de antes y destacan aspectos negativos en el niño de hoy. Por eso decimos que hay una visión idealizada de aquel niño donde había certezas respecto de la infancia. La opinión está dividida entre los que piensan que la infancia está en crisis y quienes creen que no, lo paradójico es que para sostener ese pensamiento el argumento es el mismo: ‘La sociedad adulta está en crisis y eso repercute en los niños’”, profundiza.
Por otra parte, los investigadores concluyen que, por primera vez en la historia, la asimetría adulto-niño se invierte: “Hoy el niño puede enseñarle al adulto muchas cosas, sobre todo relacionadas al manejo de las tecnologías. Estamos ante un niño que es nativo digital y ante educadores que son extranjeros de las nuevas tecnologías. Ellos reconocen que es inherente a la infancia de hoy, ven aspectos positivos como el manejo de datos y otros negativos como los vinculados al juego, porque ha sustituido al juego simbólico, pero la tecnología está cada vez más dentro del aula y la escuela comparte la misión de educar con otros agentes educativos”, opina Civarolo y agrega que “la tecnología cambia la forma de actuar y la escuela tiene que estar atenta a lo que el niño trae, porque no está preparado para decodificar mucha de la información que consume y la escuela tiene la misión de ayudarlo y favorecer procesos de pensamiento crítico”.
duarte.rod@gmail.com
Rodrigo Duarte
Universidad Nacional de Villa María
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