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En la Universidad se lleva a cabo una plantación de jatropha macrocarpa. Esta planta nativa tiene un gran potencial para la producción de biodiesel y es particularmente valorada en tanto que se trata de una fuente que no compite con la obtención de alimentos. El aceite de jatropha es de buena calidad y se encuentra en abundancia en sus semillas, lo que lo hace apto para la generación de biocombustibles.
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Dos biodigestores, destinados a avanzar en la investigación y el desarrollo de tecnologías para familias rurales y actividades industriales, fueron instalados en la Facultad de Agronomía. Los estudios que se llevan a cabo están orientados a que familias y escuelas rurales puedan, a partir del biodigestor, convertir sus residuos domésticos en combustible para diferentes usos y a la obtención de biogás a partir de efluentes para industrias. Algunas de estas tecnologías se exponen en Tecnópolis.
La necesidad de reemplazar los combustibles fósiles llevó a un equipo de investigadores a crear una herramienta que puede aplicarse a diversas plantas para producir biocombustibles. La herramienta biotecnológica es de bajo costo y podrá aplicarse en especies vegetales que no compitan con el uso alimenticio.
El triciclo eléctrico desarrollado por los investigadores platenses viajó a comienzos de diciembre por la Ruta 2 hacia Mar del Plata. Fue el primer viaje de larga distancia y una prueba fundamental para evaluar su rendimiento y autonomía. Se trata del primer vehículo de América latina que funciona íntegramente con baterías de litio, un mineral que constituye una fuente de energía limpia y que puede convertirse en una alternativa energética para Argentina.
En etapa experimental y con opiniones a favor y en contra, el secuestro geológico de dióxido de carbono permitiría capturar el CO2 generado en usinas eléctricas y fuentes industriales e inyectarlo, por ejemplo, en acuíferos salinos profundos. Cómo interactúa este gas con el agua que se encuentra en los acuíferos es lo que investiga un equipo de científicos.
Nuestro país podría satisfacer su demanda de electricidad a partir de la energía que se libera en los fuegos de vegetación. Así lo demostró un estudio que alienta a diseñar sistemas productivos sustentables, que disminuyan el desmonte que hoy se realiza para expandir la frontera agrícola en la región chaqueña. Y propone utilizar la biomasa de los bosques que, eventualmente, se quema en fuegos de vegetación naturales para producir electricidad.
Los frutos de este arbusto contienen aceite y otros subproductos para conseguir energía renovable y, por no ser comestible, no tiene competencia directa con los alimentos. Investigadores de la UNL estudian sus potencialidades y determinaron que el biodiesel obtenido es apto para automotores y que las cáscaras de frutos y semillas sirven como combustible sólido. Analizan la biodigestión como una alternativa para el tratamiento de la glicerina y las harinas.
A partir de prácticas en laboratorio, investigadores analizan generar y purificar este gas para utilizarlo en celdas de combustible, una fuente de energía eléctrica alternativa que ya se utiliza para diversos usos, y que podría aplicarse en vehículos. Los especialistas estiman que las células de hidrógeno podrían reemplazar, en un futuro, a los motores de combustión interna en automóviles, autobuses, camiones y aún embarcaciones y locomotoras.
Un grupo de investigadores encabeza un proyecto inédito en el país que promete revolucionar el mercado automotriz. A partir del uso de baterías de litio, científicos de la facultad de Ciencias Exactas desarrollaron este vehículo sin precedentes sobre un rodado de fabricación china. La meta de los investigadores es imponer la idea de que el litio puede transformarse, en un futuro muy cercano, en una alternativa energética para la Argentina.
Un proyecto estudia la viabilidad de aprovechar los residuos agroforestales para la generación de energía mediante pequeñas centrales distribuidas en zonas productivas. La intención es abastecer a los polos productivos y además aportar al sistema eléctrico estatal. Entre otros beneficios, el empleo de estos residuos para la generación de energía contribuye a la disminución de gases contaminantes a la atmósfera y la reducción del riesgo de incendios forestales y de la presencia de plagas.
Generar biocombustibles a partir de cultivos sembrados en rellenos sanitarios es el objetivo de un trabajo conjunto de la Universidad y el CEAMSE. El empleo de estos sitios permitiría la producción de bioetanol sin usar granos, que podrían utilizarse en alimentos. El proyecto ya produjo un compost para comercializar e involucra la implantación de césped en los rellenos para regenerar el ambiente. Además, prevé expandirse a especies forestales y arbustivas.
Un vehículo impulsado por energía solar y humana, desarrollado en la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional, obtuvo el segundo puesto en la primera competencia latinoamericana de vehículos impulsados por energía solar -Atacama Solar Challenge- disputada en el desierto de Atacama, al norte de Chile. Con un diseño exterior en forma de torpedo y tres fuentes de energías limpias, el vehículo completó los 1.060 kilómetros de carrera con excelentes resultados.
Investigadores del Instituto Balseiro y del Centro Atómico Bariloche trabajan en laboratorio para “capturar” hidrógeno y utilizarlo así como fuente de energía, tanto para generar calor como electricidad. El hidrógeno ha cobrado relevancia a la luz de la producción de biocombustibles dado que es uno de los elementos más abundantes en la naturaleza con capacidad de generar energías limpias. Mediante este proyecto los investigadores trabajan en almacenarlo y en optimizar el diseño de los contenedores.
Se trata de un cultivo de segunda generación con buenos rindes y calidad de aceite, cuya producción podría integrarse con la ganadería. Esta especie perenne de ambientes subtropicales y tropicales ha despertado gran interés a partir del crecimiento sostenido de la demanda global de biodiesel y porque no compite con los alimentos. Un equipo de investigadores trabaja en diversos estudios para aumentar su rendimiento en una plantación experimental en Formosa.
Ciertas bacterias oleaginosas autóctonas de la Patagonia tienen la capacidad de transformar a los residuos orgánicos en aceites para biodiesel. El fenómeno bioquímico de esta transformación es analizado por un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales, que busca nuevas fuentes para la generación de biocombustibles y, en particular, la ampliación de la escala de producción de aceites para biodiesel a partir de estas bacterias.
Adaptado para funcionar a temperaturas inferiores a 47 grados bajo cero, el biocombustible a base de ricino fue testeado con éxito en un vehículo ecológico experimental en la base argentina Marambio, en la Antártida. Dado que el ricino es un cultivo no comestible y benigno para el medio, entre otras cualidades, el desarrollo aporta a la diversificación de la matriz energética, en pos de superar la antinomia combustibles - alimentos.
Un equipo interdisciplinario de la Facultad de Agronomía logró producir energías alternativas con materias primas de origen agropecuario, agroindustrial y desechos orgánicos, que no implican el uso de elementos potencialmente consumibles como granos o aceites de maíz o de soja. A partir de aceites usados se produjo biodiesel, en tanto que con residuos de distinto origen se generaron combustibles como bioetanol o biogás.
Las doctoras Simonetta Pancaldi y Laura Pantaleoni, de la Universidad de Ferrara, Italia, visitaron el laboratorio de Microalgas de la Facultad de Ciencias Naturales, sede Trelew, de la UNPSJB, en el marco de un proyecto de investigación italiano - argentino que apunta a la generación de biodiesel a partir de microalgas, como alternativa a los combustibles de origen fósil de mayores costos y productores de altos niveles de contaminación.
A partir de 2010 será obligatorio en Argentina el uso de una mezcla de nafta o de gasoil con un cinco por ciento, como mínimo, de bioetanol o biodiesel. Es por esto que desde la UNNOBA desarrollaron una investigación de los territorios productivos y las redes de energía en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. La elección de esta región responde, entre otros motivos, a que es centro de producción sojera. La investigación comenzó en 2006 cuando, con la sanción de la ley de Biocombustibles se formaliza la producción de biodiesel de soja en Argentina, ubicándose nuestro país como uno de los primeros productores del mundo aunque aún, paradójicamente, no hay una producción formal destinada al mercado interno.
En Argentina, la producción de biocombustibles se hace particularmente en base a granos oleaginosos. Esta es una de las causas que motivó a un grupo de investigadores de la UNVM a realizar una evaluación del impacto económico y social de la producción de biocombustibles en la provincia de Córdoba y a determinar cuál es el insumo más rentable. En Brasil, México y Colombia, los alimentos usados para la producción multiplicaron sus precios hasta 5 veces.
Un equipo de investigación de la UNC y la UNVM lleva a cabo un proyecto para impulsar la producción de la “Jatrofa”, una planta cuyas semillas brindan aceites aptos para el desarrollo de biodiesel. Esta especie no sirve de alimento para humanos ni animales, y es de ágil sembrado. Crece con naturalidad en Misiones y Corrientes, aunque el estudio persigue su adaptación climática a la región centro del país, para avanzar en su viabilidad agrícola e industrial.
La UNSJ presentó un sistema de semaforización premiado por la Asociación Argentina de Control Automático. El prototipo, instalado en la intersección de dos calles de la ciudad de Rawson, detecta el flujo vehicular a través de sensores colocados debajo de las calzadas. Entre las ventajas que ofrece, reduce el consumo de combustible y la contaminación ambiental, y permite una mayor dinámica en la intersección. Estudios realizados muestran que en ese cruce se pudo reducir el tiempo de espera promedio de 42 a 24 segundos. En el mercado industrial no existen equipos de similares características.
La UNCuyo y el INTA avanzan con un programa para producir combustibles a partir de recursos renovables, basado en el cultivo de especies vegetales, sobre todo las que más se adaptan a zonas desérticas, como alternativa a los combustibles fósiles, altamente contaminantes y en disminución. Se inserta en el marco de la ley nacional que dispone que, a partir de 2010, las naftas deberán contener un 5% de bioetanol y el gasoil un 5% de biodiesel.
La actividad se desarrolla entre la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Escuela 760 de Comodoro Rivadavia, donde estudiantes y docentes de Ingeniería realizan esta novedosa propuesta didáctica.
Licenciado en Ciencias Biológicas y coordinador de laboratorios de la UNLa, Guillermo Guirín aclara algunas cuestiones acerca de los principales temas vinculados con los biocombustibles: investigación sobre biomasa, la necesidad de un uso responsable de la energía y las consecuencias ambientales de su abuso.
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